Reinas de la caca
Tres emprendedoras uruguayas desarrollan una cobertura biodegradable para cultivos que aporta soluciones a una de las tareas más difíciles y costosas que deben enfrentar los horticultores.
En Uruguay, más de 2.400 productores hortícolas utilizan plástico para cubrir el suelo de sus cultivos, principalmente como método para controlar malezas y conservar la humedad. Si bien esta técnica mejora la eficiencia productiva, también es una fuente crítica de residuos para los horticultores debido a que, al finalizar el ciclo productivo, estos plásticos se fragmentan y deben ser retirados manualmente, lo que implica días extra de trabajo y contaminación del suelo, ya que no logran ser removidos totalmente. A su vez, ante la falta de mecanismos adecuados para su disposición final, muchos productores acumulan o queman el plástico provocando contaminación ambiental y riesgos para la salud.
Se estima que la superficie cubierta con este material alcanza las 12.000 hectáreas en Uruguay, generando casi 400 toneladas de residuos anuales cuyo retiro es una de las tareas más difíciles y costosas para los horticultores.
Ante esta problemática, tres emprendedoras apoyadas por Fundación Ricaldoni, proponen una solución basada en los paradigmas de bioeconomía y economía circular: una cobertura biodegradable para cultivos (mulch) fabricado de forma local a partir de bosta de vaca y residuos de la producción agrícola uruguaya.
Vacaca
La técnica agropecuaria Mara Pereira y las biólogas Caterina Dimitriadis y María Nube Szephegyi llevan adelante el emprendimiento Vacaca. Con el apoyo de Fundación Ricaldoni como Institución Patrocinadora de Emprendimientos (IPE), en este momento están en el proceso de Validación Comercial de su Solución con la financiación del instrumento Validación de Idea de Negocios (VIN) de ANDE / ANII.
“Creo que soy emprendedora de toda la vida pero recién lo supe en 2015 cuando hice un taller sobre emprendedurismo en el Regional Este (CURE) de la Universidad”, relató Caterina. “Con María Nube y otra amiga teníamos la intención de hacer juegos de caja enfocados en la biodiversidad pero nos dijeron que en Uruguay no había mercado para eso, que pensáramos en llevarla a otros países. Pero nosotras queríamos hacerlos acá, así que no seguimos adelante porque estas cosas las hacemos por amor al arte y porque nos gustan”.
En 2019 o 2020 les llegó un video sobre la fabricación de papel en base a bosta de elefantes en Tailandia. “Con María Nube empezamos a soñar con poder hacer algo similar en Uruguay con la caca de vaca, la que constituye un problema”, recordó.
“En 2021 nos presentamos a un llamado de ANDE para emprendimientos orientados en la economía circular pero nos dijeron que estábamos muy verdes y no quedamos. También presentamos la idea al concurso internacional Climate Launchpad donde quedamos semifinalistas. Paralelamente, María Nube conoce a Yulysa, la hija de Mara, que estaba por terminar el liceo y formaba parte de un Club de Ciencias que investigaba cómo fabricar papel con bosta de caballo”, explicó Caterina.
La primera prueba con bosta de vaca la hicieron con Yulysa en el tambo El Silente de José Ignacio que alimenta las vacas con pasturas naturales. En ese marco, a Mara se le ocurrió que podrían fabricar algún tipo de carpeta para sustituir el nailon de los mulch con el que se recubren la mayor parte de los plantíos hortifrutícolas. Por eso resaltamos que la idea surgió de un problema real planteado por una persona que enfrenta esta problemática a diario”, indicó Caterina.
En 2021, las emprendedoras también se habían presentado al Elevator Day de Santander donde quedaron finalistas. “De hecho nos dieron la mitad del primer premio, lo que fue una excepción porque hasta el momento era un solo grupo el que ganaba el primer premio. Esto nos dio un empuje para seguir adelante”, recordó.
En 2022 tomaron contacto con Fundación Ricaldoni. “Fuimos a una entrevista con el Área Emprendimientos y desde ahí seguimos trabajando con la Fundación. Participamos del programa +Conciencia Uruguay, organizado por FJR junto a la Fundación INVAP de Argentina”, explicó Mara.
Durante 2023 y 2024, las emprendedoras siguieron formándose y haciendo experimentos: probaron diversos materiales en el campo, hicieron cursos sobre biomateriales y conocieron mejor el funcionamiento de los tambos y la problemática de la bosta.
“Cada una tiene sus ocupaciones por lo que trabajamos en VACACA en nuestros tiempos libres”, explicó Caterina. “En 2025 nos propusimos darnos una última oportunidad para ver si esto realmente puede funcionar o tenemos que dar vuelta la página. Para eso retomamos el contacto con FJR para hacer el proceso para presentarnos al VIN de ANDE / ANII. Ahora vamos rodando para ver dónde terminamos”.
Mara explicó que existe una tendencia mundial de sacar el nailon de la tierra y que se empiezan a generar este tipo de soluciones en otras partes del mundo. Las emprendedoras están diseñando distintas opciones para comercializar su producto, soñando incluso con acceder al mercado regional.
Al analizar el camino recorrido, Caterina concluye que son “cabeza dura”. “Nos dicen que no e igual seguimos adelante. En 2015 nos dijeron que “no” a nuestra idea de desarrollar juegos de caja alegando que no había mercado pero después se llenó de esos mismos productos que nosotras teníamos pensados, así que a partir de allí no nos importaron más los “no”. Cada “no” que nos digan lo tomamos como un “sí” para seguir adelante. Esa es la bandera que tenemos”, concluyó la emprendedora.
El apoyo de Fundación Ricaldoni
La ejecutiva de Emprendimientos de Fundación Ricaldoni, Silvana Nallem, recordó que las emprendedoras se contactaron con la Fundación en 2022 en el marco del programa +Conciencia Uruguay.
“Más allá del resultado de aquel momento, el contacto se mantuvo. Desde el comienzo detectamos el potencial de este emprendimiento porque atiende una problemática real. También habíamos visto su motivación para crear este bio material que, si logra avanzar, puede llegar a una innovación interesante. Además el equipo siempre estuvo comprometido con el problema que querían resolver y con los procesos. Ellas siempre estuvieron dispuestas a aprovechar mucho los espacios de intercambio con la FJR”, dijo Nallem.
“En líneas generales, está bueno entender que hay un momento coyuntural o personal del equipo o de los programas de apoyo a emprendedores que quizás no den el resultado en el instante, si uno los toma como una métrica exacta. Pero, cuando vemos el potencial del equipo y del proyecto, desde el Área de Emprendimientos tratamos de cuidar y mantener el relacionamiento con las personas, que es lo más importante, en el entendido que la construcción de un vínculo es fundamental para que los proyectos puedan seguir creciendo, sostenerse y generar un impacto real. Esta forma de trabajo no solo sucedió con VACACA, la generamos con todos los emprendimientos que apoyamos desde la FJR a tal punto que, aunque nuestro acompañamiento termine, seguimos siendo referentes para ellos. Quizás haya un programa con el cual sensibilizamos, generamos un conctacto y luego les vamos enviando propuestas pensadas para el momento de cada emprendimiento. Es un trabajo a medida, de hormiga, que lleva tiempo y que no siempre se logra medir en una convocatoria específica”, indicó la ejecutiva de Emprendimientos de Fundación Ricaldoni.
El programa de apoyo a emprendedores de FJR
Si sos una persona emprendedora, confías en lo que sabés y en lo que todavía podés aprender, la Fundación puede ser el punto de partida para hacer crecer tus ideas y empezar a liderar tu propio emprendimiento.
Mirá los apoyos que podemos brindarte.
Te presentamos algunos emprendimientos apoyados por FJR:
- Monitoreo del agua de tu ganado - Egeria
- Polinización a medida - SheeBee
- Aplicación móvil para pesar ganado bovino utilizando algoritmos de inteligencia artificial entrenados - Ganaderos
- El agua justa - Wisflow
- La máquina de alegría - EPIS (Piñata electrónica)
- Meterse y pedalear - Indubots
- Despegados - Cielum / Dronfies Lab
- Desafiando barreras - tres emprendedoras apoyadas por FJR que buscan convertir sus ideas innovadoras en proyectos de alto impacto.
- Épico - Crampton Tech



